domingo, 19 de diciembre de 2010

sobre estas páginas.

Hace casi dos años empecé a escribir un blog. Ya había tenido otros pero ninguno duró tanto como aquel, quizás porque ni si quiera sabía qué hacer con ellos ni para qué los creaba. A ese blog que sí duró le puse Locas páginas sentimentales, y realmente terminó haciéndole mérito a su nombre. Desde los 18 hasta hoy que tengo 20 ha salvaguardado a mis fantasmas sentimentales, esos que nacían en mis días comunes y que, con un poquito de ayuda de mi intensidad fervorosa, se convertían en travesuras para ser escritas, medio en serio medio y medio en ficción. Claro que pocos entendieron eso de ficción y no faltaron las muchachitas atrevidas que se sintieron aludidas. La verdad es que a esas páginas les encantaba acoger a las muchachitas atrevidas. Las páginas sentimentales han acogido también con cordialidad a uno que otro visitante curioso, y yo terminé más que agradecida con sus visitas. Para ser una blogger que no linkea su blog en ningún lado algún mérito debió tener.

Pero bueno, desde hace un tiempo siento la necesidad de contar otras cosas, de darle la oportunidad a mi teclado de escribir otro tipo de páginas, unas que tengan que ver más con quien soy día a día y que no son necesariamente tan ficcionales ni tan apabulladas de sentimientos. Un espacio donde hablar de mí, de mi casa, de mis amigos, de la universidad, ay la universidad, de mi perro, de mi prima, de qué rayos hago a las 2.24am en la computadora... De que estoy loca, en lo cotidiano también estoy un poco loca. Y demás cosas que no sé si al mundo le interese leer, pero a mí si me interesan escribir. Mientras, mis páginas sentimentales estarán allí vivitas y coleantes, enmarcando (como siempre) mi vida cotidiana.

Empecemos esta payasada, entonces.

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